Walter, el portero del cabaret.

Walter, era un hombre de 56 años que, a lo largo de su vida, en lo único que había trabajado era como portero de un importante cabaret. Un día, el dueño del cabaret le preguntó a Walter si sabía hablar inglés, dado que el club nocturno estaba creciendo, y querían acaparar a turistas de todas partes del mundo. Walter, tuvo que sincerarse con el dueño y confesarle que no sabía hablar ni escribir en ese idioma, dado que nunca había terminado el secundario y nadie se lo había enseñado.

El dueño, al escuchar esto, decidió despedir a Walter y contratar a un portero más joven, bien parecido y que supiera hablar y escribir inglés de manera fluida. Walter, que a los 56 años no se imaginaba haciendo otra cosa, entro en una depresión profunda.

Portero de hotel

A las semanas, decidió levantarse de la cama, lavarse la cara e ingeniárselas de alguna manera para conseguir dinero, dado que tenía que seguir pagando el alquiler, las cuentas y comida para poder subsistir. Empezó a revisar las cosas de su casa, con el objetivo de encontrar algo que le sirviera para hacer una changa. Luego de un rato, lo único útil que halló fue una caja de herramientas, que le habían regalado en una ocasión.

Con el correr de los días, mediante cursos que tomó por internet, Walter fue aprendiendo a realizar trabajos de plomeria, albañilería y electricidad en general, y de a poco, debido a su gran responsabilidad y compromiso con sus clientes, se fue haciendo una gran reputación en todo el pueblo donde él vivía e incluso en lugares aledaños.

Una vez que no daba abasto con la enorme cantidad de pedidos, Walter contrató a un chico para que lo ayudará, y después a otro, y luego a dos más, y cuando se quiso dar cuenta ya había montado una pequeña ferretería, donde las personas podían ir a comprar toda clase de herramientas, y donde también podían solicitar un plomero, un albañil, un electricista, incluso el servicio de jardinería.

Pasaron los años, y Walter fue abriendo más ferreterías, con más servicios de calidad, dándole de esta manera  trabajo a cada vez más y más personas. Realmente, Walter se había convertido en un ejemplo a seguir para muchos, por ese motivo fueron varios los vecinos del pueblo que propusieron a Walter como “El ciudadano del año”, un peculiar premio que se celebraba hace años en esa localidad.

Al recibir el premio como “El ciudadano del año”, el alcalde de dicho pueblo le dijo a Walter:

_ Y pensar que conseguiste todo esto sin haber terminado el secundario ni saber hablar inglés, la lengua del futuro_ En ese momento, hizo una breve pausa para darle la estatuilla dorada_ No me quiero imaginar las cosas que podrías haber sido si hubieras sabido eso.

_ Hubiera sido portero de cabaret_ Sentenció Walter.

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