¿Qué factores influyen en el fracaso de una PYME?

A todos nos ha pasado alguna vez. Cobramos una indemnización de un trabajo del cual fuimos despedidos y se nos cruzan miles de ideas de que hacer con el dinero. Escépticos y agotados del trabajo en relación de dependencia, buscamos y anhelamos ser nuestros propios jefes, para no tener que depender de nadie.

Ahora bien, al momento de embarcarnos en nuestro propio negocio, las posibilidades de crear una empresa perdurable en el tiempo son bajas, dado que, según un estudio realizado por  Global Entrepreneurship Monitor”en los países en desarrollo entre el 50% y el 75% de las PYMES fracasan en sus primeros tres años de vida, debido a que dicho negocio no es rentable.

Factores y motivos que puedan desembocar en la quiebra empresarial hay varios y, teniendo en cuenta que cada rubro tiene sus características y particularidades, se hace difícil dar pautas para evitar el fracaso en líneas generales. No obstante, consideramos que hay parámetros que son aplicables a distintos tipos de negocios. A continuación, daremos a conocer la visión de tres portales web especializados en negocios sobre la temática.

Factores que llevan a un PYME a la quiebra. 

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Destino Negocio.

El liderazgo: la dirección normalmente tiene una visión incompleta de todos los componentes de la empresa y su interrelación, el foco suele estar en las áreas que nos atraen, se fomenta sin querer el individualismo por tener que resolver las cuestiones “rápidamente” y falla cada vez más el trabajo en equipo, los líderes tienen miedo a involucrar a los empleados en las decisiones y les cuesta maneja la frustración cuando factores externos impactan el negocio.

El Equipo: no es fácil tener el olfato para reclutar personal competente, falta mucha capacitación del líder y de los empleados, falta una estructura salarial justa donde predomine premiar la experiencia, resistencia al cambio, se teme al de asesoramiento de expertos externos a la empresa para que no nos “roben las ideas”. En resumen falta tiempo para escuchar a la gente y para trabajar en equipo.

El mercado: el cliente es el primer afectado ya que una organización precaria de la empresa y una escasa capacitación lleva a una mala atención al cliente, no considerando sus necesidades y quejas en el diseño del producto o servicio. También falta el enfoque en un tipo de cliente específico, no hay de plan de ventas que considere los picos de demanda y las bajas de trabajo. Se suelen evitar la inversión en promoción, y en investigación de mercado: hay desconocimiento de las ventajas competitivas y debilidades propias, y minimización de las fortalezas de la competencia.

La planificación: normalmente falta un plan de negocios, los objetivos a largo plazo no están definidos, si hay objetivos de corto plazo no se han comunicado a los empleados, falta un análisis de riesgos potenciales y prevención de los mismos, y aparecen las crisis del crecimiento por no prever que no sólo es malo no vender, sino también vender mucho.

La operación: los procesos productivos y de servicios no están definidos ni organizados considerando los tiempos normales de operación, hay altos niveles de desperdicios, altos costos por retrabajos y errores, falta capacidad técnica por la incapacidad de reclutar a la gente correcta, hay mal manejo de los inventarios, faltan controles de calidad o hay demasiados, pero los problemas se resuelven tarde o se esconden.

Proveedores: no se suelen evaluar los proveedores o hacer un seguimiento de su rendimiento, la selección es por precio, por amistad o por intuición, desorganización y falta de pago a los proveedores. En algunos casos hay dificultad para conseguir suministros adaptados especialmente al producto por no tener relaciones de largo plazo con los proveedores. También suele haber sobre almacenamiento de stock que lleva a alta inmovilización del capital, altos gastos de mantenimiento y pérdidas por obsolescencia.

Resultados: la falta de gestión de indicadores lleva a que los resultados se vayan observando intuitivamente en el día a día por mera observación del dueño por comentarios de los mandos medios, sin seguir una tendencia mensual o hacer un análisis de desvíos versus los objetivos planteados. En los emprendimientos más pequeños no se consideran los costos fijos al momento de definir los costos totales, y encuentro que muchos no saben diferenciar los gastos personales de los relacionados con el negocio, lo que dificulta la evaluación de la rentabilidad de la actividad.

Mejora continua: en definitiva, apenas hay tiempo para producir, ¿cómo vamos a mejorar? Los problemas se van “pateando para adelante” y sólo resuelven cuando ya no queda otra opción, de manera intuitiva y sin un análisis profundo de los hechos y tendencias reales.

Forbes México. 

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Miedo. No hay algo que detenga más a las personas que el miedo. El miedo paraliza, y es imán de pensamientos negativos, excusas y suposiciones catastróficas. Para vencerlo es necesario identificarlo y enfrentarlo por medio de la acción, que es su mejor medicina. Si el miedo se la pasa hablando, la acción debe tener oídos sordos y continuar.

Inseguridad. De nada sirve un vendedor o una persona de negocios cuya emoción titubea a la hora de vender, haciendo una presentación o mostrando su producto. Recordemos que más del 80% de la compra y la venta está en la comunicación efectiva, el rapport -conexión con el otro- y la certeza emocional -el activo de seguridad que se transmite- cuando la palabra se hace presencia y certeza en quien la expresa como única y verdadera.

La desvalorización. De nada sirve querer aumentar tu precio cuando sientes que no lo vales o que no te lo van a pagar. Aquí este enemigo se alía con el de la inseguridad. Lo que tú sientas, lo comunicarás.

El conformismo. Mantenernos a nosotros mismos, nuestros productos o servicios bajo una actitud conformista es un grave error, pues nos mantendrá en la mediocridad. Y por lo tanto sumergidos entre muchos, en medio de la bola, sin diferenciarnos lo suficiente, sin exigirnos más que lo básico. Elevarnos y separarnos de lo común y corriente, implica necesariamente hacer a un lado el conformismo para ofrecer la calidad y grandeza que tenemos.

La inconstancia. De nada sirve trabajar arduamente cinco días si cualquier cosa nos hace después perder el ritmo. Si trabajas por momentos, y lo dejas, si no tienes el poder sobre la línea de tiempo. Recuerda generar el hábito, y más vale paso que dure que trote que canse. El verdadero amigo del éxito es el hábito, pues se acerca paso a paso a las metas.

El desenfoque. Primo del anterior, este perjudica por completo a los que divagan fácilmente. Propio los mil “business” que dividen su esfuerzo en muchos caminos. Lo que por consiguiente les divide el capital, de pesitos a centavos. Sin saber o poder reconocer que los centavos de esfuerzo invertidos, no darán ganancias grandes. Propio de los que les es fácil dejar la misma línea, y divagan sin control.

La desidia. Prima hermana de la mediocridad, implica necesariamente la falta de interés. Les sucede mucho a personas que hacen algo por hacerlo, y no les gusta. Este enemigo del éxito es de comportamiento recurrente. Y cómo conseguir el éxito haciendo algo que no te interesa hacer.

La falta de compromiso. Hace falta que algo nos atrape lo suficiente para reforzar nuestro compromiso interno. Pues se requiere de significación profunda. El apego a la promesa que nosotros mismos nos hacemos, porque queremos cumplirla, es en sí mismo “el compromiso” y de él se derivan los buenos hábitos.

La indisciplina. La selección de los hábitos correctos lleva a cumplir cabalmente con lo propuesto. La indisciplina como enemigo del éxito es en sí misma desorganización para darnos el tiempo de llevar a cabo las hábitos correctos. El indisciplinado normalmente tampoco sabe manejar sus tiempos y espacios.

El autosabotaje. Y por último el autosabotaje, alcahuete del miedo, y el que brinda las excusas, los pretextos, la salida fácil, privilegiando la razón por encima de cualquier cosa. Y en los negocios como en la vida se puede tener razón (como excusa o pretexto) o resultados.

Entrepreneur

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Problemas con los socios

Gran parte de los problemas de los emprendedores tienen que ver con los socios; cuando dentro de un proyecto no se cuenta con un esquema claro sobre la participación, reparto de ganancias y papel de los socios los conflictos comienzan a ser parte del día a día.

La empresa no son sólo números, es también ánimo y actitud de triunfo. Por ello quizá una de las decisiones más importantes del emprendedor es saber elegir a sus socios.

Deudas

La mayoría de los proyectos económicos surgen en una idea; está idea en la gran mayoría de los casos necesita de capital para poder desarrollarse, lo cual a su vez genera la necesidad de buscar un financiamiento; y como el emprendedor no es todólogo y no tiene conocimiento acerca del funcionamiento de los préstamos bancarios suele elegir la opción que a su entender le parece la más simple, esta falta de conocimiento es la generadora de problemas económicos que carcomen poco a poco a la empresa y que al final tienen un desenlace fatal en nuestros proyectos.

Lamentablemente son muchos los emprendedores que suelen trazar proyectos demasiado ambiciosos lo cual genera prestamos igual de enormes; el resultado es fácil de predecir en unos meses el proyecto será incosteable y por lo tanto tendrá que cerrar sus puertas.

Falta de visión empresarial

Cuántas veces hemos escuchado a algún amigo o algún familiar decir qué tal o cual proyecto es un gran negocio; cuantas veces hemos escuchado o visto en diarios, revistas o internet artículos que nos hablan sobre las bondades de algunos proyectos, e incluso se llega a asegurar el éxito inmediato en algunas inversiones.

En muchas ocasiones queremos iniciar proyectos de los cuales no tenemos una idea de cómo funcionan, cuáles son sus fortalezas, debilidades o qué futuro pueden llegar a tener; únicamente solemos fijarnos en la imagen que proyectan los dueños o socios de algunas empresas, pensando que por el solo hecho de incursionar en su mercado seremos idénticos en imagen y semejanza. Si piensas realizar un negocio en donde jamás has estado o únicamente tienes una idea vaga de cómo funciona, estás en un error.

Realiza un proyecto en el cual tengas un conocimiento importante del mismo, no importa que esté trillado o que existan muchos de ese tipo, siempre son mayores las posibilidades de triunfar en un lugar que conoces.

Desconocimiento administrativo, contable y laboral

La administración de un negocio o empresa es todo; no podemos pensar en realizar un proyecto triunfador si no estamos bien asesorados; dice Ingvar Kamprad fundador de IKEA: “El veneno más peligroso para el emprendedor es el sentimiento de logro.

El antídoto es pensar qué se puede hacer para hacerlo mejor mañana”. ¿Cuantas veces nos cerramos a un consejo o una asesoría?; ¿cuantas veces caemos en la soberbia de pensar que sabemos de la A a la Z un negocio?; ¿Cuántas veces pensamos que nadie puede venir a decirnos que hacer en un proyecto que nosotros iniciamos?

 

 

 

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